La conservación de las carreteras es una cuestión que va mucho más allá del mantenimiento de las infraestructuras. Para el transporte de mercancías por carretera, contar con una red viaria segura y en buenas condiciones influye directamente en la eficiencia de las rutas, los tiempos de desplazamiento y los costes de explotación.
En los últimos días, la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) ha mostrado su preocupación por la suspensión del plan de conservación de carreteras y ha reclamado que esta situación no retrase las actuaciones que necesita la Red de Carreteras del Estado.
La preocupación del sector se centra especialmente en que cualquier retraso en las labores de conservación pueda terminar repercutiendo en una actividad que depende diariamente del buen funcionamiento de las infraestructuras.
Una carretera deteriorada también tiene un impacto económico
Para una empresa de transporte, el estado de la carretera no es una cuestión secundaria.
El deterioro de los firmes, las deficiencias en determinados tramos o la necesidad de realizar desvíos pueden traducirse en más tiempo de viaje, mayor consumo de combustible y un incremento del desgaste de los vehículos.
A esto se suma el impacto que pueden tener las incidencias y las restricciones sobre la planificación de las rutas. En un sector en el que cumplir los plazos de entrega es fundamental, cualquier imprevisto en carretera puede afectar a toda la cadena logística.
Por eso, la conservación de las vías debe entenderse también como una inversión en seguridad, eficiencia y competitividad para el transporte de mercancías.
Una inversión necesaria para una red de carreteras eficiente
La reclamación de la CETM se produce después de que el Gobierno autorizara en junio una inversión de más de 1.000 millones de euros para la conservación y explotación de la Red de Carreteras del Estado. La actuación contempla trabajos en casi 3.670 kilómetros de carreteras, incluidos 2.261 kilómetros de autovía, en 20 provincias de diez comunidades autónomas.
Además de las actuaciones de mantenimiento, estos contratos incluyen servicios como la vigilancia y atención de accidentes, la vialidad invernal, las comunicaciones y el mantenimiento de instalaciones.
La cuestión, por tanto, no es únicamente cuánto se invierte, sino que las actuaciones necesarias se ejecuten a tiempo y permitan mantener una red viaria preparada para las necesidades actuales del transporte.
Una carretera en buen estado también es logística
El transporte de mercancías necesita vehículos, profesionales, planificación y tecnología. Pero necesita también algo tan básico como una infraestructura que permita que todo lo anterior funcione.
Para empresas que realizan diariamente rutas nacionales e internacionales, la carretera es una parte esencial de la cadena logística. Su estado puede marcar la diferencia entre una operación eficiente y una ruta condicionada por retrasos, desvíos o mayores costes.
En Frío Guerrero seguimos de cerca la evolución de estas cuestiones porque creemos que hablar del futuro del transporte también implica hablar de las condiciones en las que se desarrolla cada ruta y de la necesidad de contar con infraestructuras seguras, eficientes y adecuadamente conservadas